Un buen consejo irrita al oído (Proverbio chino) O lo que es lo mismo “Acéptalo ya, comienza a estudiar chino”

Hasta hace muy poco, cualquier padre podía ayudar a sus hijos a resolver un problema sencillo de matemáticas, una duda en lengua e incluso, los más avanzados, conocían todas las capitales del mundo. Pero ¿qué pasa ahora cuando el niñito de marras con una mano te tira insistentemente del pantalón (dato para  hacernos una idea aproximada de la edad del cuellicorto) y con la otra te enseña un cuaderno lleno de signos ininteligibles?

Sí, madres y padres, el futuro ya está aquí y se llama chino.

El problema, y no quiero asustaros, es más  complejo de lo que parece y tiene consecuencias dramáticas.

Padres y madres del mundo si no queréis enfrentaros a la desagradable experiencia de perder la autoridad paterna no ya en la adolescencia, sino cuando el nene todavía se hace pis en la cama, os recomiendo que cuando el niño os tire del pantalón, os giréis con lentitud, aspiréis hondo y con seguridad y dignidad contestéis:

Děng yīxià ó. Xiǎo bǎobèi, wǒ xiànzài hěn máng

(Cariño, espera un minuto, estoy ocupado ahora.)

o mejor aún

Wǒ zěnme bāngzhù nǐ?

(¿En qué puedo ayudarte?).

Y es que, en estos tiempos que corren, si no podemos conservar nuestro trabajo, ni comprarnos un coche nuevo y ni si quiera podemos llevar al niño al cine, por lo menos no perdamos el amor propio, el pundonor, la dignidad. Acaso no produce una satisfacción inmensa oír de nuestros mocosos: Mi padre es el mejor, sabe chino.

Y al margen de nuestra vanidad y el orgullo de nuestros hijos, ¿qué futuro les vamos a dar? Y, por lo tanto, ¿Qué futuro nos vamos a dar?

Está científicamente demostrado por la prestigiosa Universidad de Wisconsin que la falta de autoridad de los padres favorece la rebeldía de los niños, lo que produce, sin duda, adolescentes descarriados que compran drogas a la puerta del instituto. Lo que están estudiando ahora mismo en la no menos prestigiosa Universidad de Massachusetts, es qué ocurrirá si la autoridad paterna  se pierde a una edad mucho más temprana. Nadie conoce las consecuencias.  Yo estoy aterrada.

Así que, padres y madres,  comenzad a estudiar chino ya, si no  lo hacéis por vuestros hijos, ¿Por quién lo harías? Y si tampoco lo hacéis por ellos. Pensad: ¿Quién va a pagar las pensiones?

¿Por qué estudias chino?



Detrás de esta pregunta, hay un montón de historias como la de mi amiga Nikki.

Nikki es una señora francesa de unos cincuenta y tantos años que vive a las afueras de París en una casita con un pequeño jardín que cuida con esmero. Su abuelo emigró desde Cantón a la Guayana francesa, es decir, al otro lado del mundo, hacia 1910. Sabía que su abuelo había dejado una familia en China pero nunca supo nada de ellos. Un día recibió una carta de un pariente y un doctor chino le ayudó en la traducción: el hijo mayor de su abuelo quería encontrarles.

No perdieron el tiempo. Nikki, el doctor chino y un grupo de estudiantes franceses organizaron un viaje a Cantón y Nikki viajó a la ciudad natal de su abuelo. Se encontró con una bienvenida que ni Míster Marshall: la prensa, la televisión; hasta una orquesta y, por supuesto,  las calles engalanadas para recibir a la francesita. Nikki se quedó sin palabras al entrar en la casa familiar y encontrarse presidiendo el hogar la fotografía en blanco y negro de su abuelo, la misma fotografía que su madre tenía en el salón de su casa.

Nikki, qué mujer, pura emoción. Me parece estar viendo la fotografía de su abuelo.

Nikki decidió estudiar chino.

Forma y fondo en una poética china del siglo VI

El corazón de la literatura y el cincelado de dragones es un texto fundamental chino sobre poética, que no tuvo demasiado éxito en su época –siglo VI- porque su autor, Liu Xie, era crítico y no autor. En la tradición clásica china se da mucha importancia al hecho de ser autor, tanto es así que en los exámenes imperiales chinos, un poco posteriores a esta época, los opositores tenían que saber escribir poemas. Sin embargo, Liu Xie influyó, de forma no reconocida en las ideas posteriores acerca de lo que era la literatura.

De hecho, en su poética se explica cómo la forma y el contenido son dos hechos consustanciales en la literatura:“sólo cuando nace la forma nace la composición”. El debate entre contenido y forma continúa dando algún que otro quebrado de cabeza a intelectuales y escritores en Oriente y Occidente. Todavía hoy en los foros literarios se diferencia entre forma y contenido, y las posturas son muy vehementes y muy excluyentes. Liu Xie expresa su opinión en esta compleja polémica ofreciendo una solución al estilo de Confucio:

“Cuando la sustancia supera al adorno, aparece lo vulgar; si el adorno supera la sustancia, aparece el escriba; cuando sustancia y adorno se equilibran, aparece el hombre de virtud”.