Amarillo Pasión, imprescindible

El pasado martes se presentó el libro Amarillo Pasión, de José Luis García-Tapia. Fue una experiencia única y muy sugestiva. Amarillo Pasión es un “tocho”, como lo calificó con cariño Eva Fernández del Campo, profesora de la universidad Autónoma de Madrid, un tocho que necesitábamos los que somos amantes de la cultura china.

El título es bastante apropiado. El color amarillo está muy presente en la cultura china. Por poner un ejemplo, uno de los emperadores más importantes de la mitología china,  es el legendario Huangdi, que en chino se escribe 黄帝 y significa “Emperador  Amarillo”. Pero no debemos olvidar que Amarillo va acompañado de Pasión, y es que la pasión por China es uno de los rasgos que caracteriza a García-Tapia. Y esa pasión nos la trasmitió en la presentación.

Amarillo Pasión es un libro escrito en forma de diccionario, y por lo tanto de muy fácil manejo; cuenta con más de 4.400 entradas muy bien documentadas acerca de muy diversos temas. Pero, como explico el autor, no es un diccionario ni una enciclopedia y la verdadera razón del orden alfabético es facilitar su consulta y la localización de los datos. Borges decía que el orden alfabético era quizá el más irrazonable pero también fuente de sorpresas y delicias inesperadas porque permite descubrir en una misma página ideas o conceptos muy diferentes. Yo tuve ocasión de comprobarlo con el libro de García Tapia.

También hice unas cuantas consultas nada azarosas, “El gran salto adelante”, el poeta “Wang Wei”, “la dinastía Tang”, “Mencio”, la carretera de “Karakórum”… y todas estaban allí.  ¡Qué gozoso!  Pero, además, el libro esconde curiosidades como “la pócima de la gallina calva”, que no me corresponde a mí desvelar.

José Luis García-Tapia ha escrito una obra monumental en la que ha contado con la colaboración de gran parte de su familia.  Su esposa es la responsable de la mayoría de las fotografías sobre China que se incluyen en un tomo anexo al diccionario, del diseño gráfico se ha encargado la nuera del escritor, que además es la mujer que aparece en la portada maquillada como una actriz de la ópera china, pero con peineta y abanico típicamente español, y su hijo Igor ha sido el perfecto cicerone para quienes pudimos visitar allí mismo el libro. Una visita que continuará cuando pueda hacerme con un ejemplar, lo que sin duda me dará ocasión para volver hablar de los tesoros que esconde Amarillo Pasión.

Ficha

Título: Amarillo Pasión

Autor: José Luis García-Tapia.

Distribuye: Julián Palacios, C/Alaya, 13, 2º interior, 28001 Madrid (España). Se puede pedir escribiendo a casillaslibmaq@terra.es

Precio: 102 euros.

Aquí tenéis un enlace en un vídeo en el que el autor presenta su libro.

Apuntes sobre Japón: el Shogun y el sakoku


John Blackthorne, el actor Richard Chamberlain protagonizó esta serie

Japón, antes de la Restauración Meiji (1867), era un país bicéfalo. Coexistían dos poderes. Por  un lado, el Shogun, caudillo militar que gobernaba un país dividido en feudos; por otro lado, el emperador, que tenía un poder simbólico. El propio shogun no disfrutaba de un poder absoluto, sino que estaba en gran parte condicionado por los consejeros del bakufu o administración central y, además, dependía de las fidelidades de los daimyos o señores feudales. Este sistema fomentaba una radical separación de clases, aunque ya existía una incipiente burguesía y se estaban dando los primeros signos de la decadencia de los samuráis.

El sakoku

Una de las características fundamentales de Japón era su aislacionismo (sakoku), adoptado por el shogunato en el siglo XVII y que ya duraba más de doscientos cincuenta años.

La temida amenaza extranjera se hizo efectiva con la llegada de la flota del comodoro estadounidense Perry a Edo (actual Tokyo) en 1854, lo que obligó a abrir los puertos al comercio extranjero. Esta situación hizo reaccionar a los japoneses, sobre todo teniendo en cuenta lo que estaba sucediendo en China, donde las potencias occidentales dictaban su ley al Imperio, sin que éste pudiese reaccionar adecuadamente. Recordemos que China tuvo que firmar una serie de acuerdos desiguales con las potencias

Richard Chamberlain, Yoko Shimada y el actor fetiche de Kurosawa, Toshiro Mifune

occidentales.

Aunque había tanto japoneses xenófobos como pro-occidentales, todos estaban de acuerdo en que tenían que aprender de las potencias occidentales si querían que Japón mantuviese su independencia y autonomía como nación. La preocupación de la inteligentsia era crear un gobierno capaz de reaccionar ante los cambios y tomar decisiones eficaces. La cuestión era saber si el shogun era capaz de afrontar la nueva situación. Algunos pensaban que sí, pero otros creían que el emperador tenía que asumir el poder efectivo.

El dato: China es el país más poblado de la tierra

China es un gigante. Es el país más poblado de la tierra con 1.313.973.713 millones de personas. Los planes del ministerio de planificación familiar fueron limitar la población a 1.370 millones para el 2013. Pero no creo que lo consigan.

El 70,3% de la población tiene entre 15 y 64 años, por lo tanto, la tasa de dependencia es baja. Esta circunstancia es favorable al crecimiento económico de China, ya que se puede invertir en el desarrollo económico en lugar de ocuparse de la población dependiente, como ocurre en otros países con un envejecimiento de la población acusado. De todos modos a medio plazo China tendrá que empezar a desarrollar un sistema de pensiones que acoja a una gran cantidad de personas que pasarán a ser población dependiente.

Kenzaburo Oé, breve semblanza

大江 健三郎, Ōe Kenzaburō, su nombre en japonés

Kenzaburo Oé nació en 1935, cuando la agresiva militarización del estado inhabilitaba la creación literaria y los tinteros se usaban para cantar loas de soldados y victorias. El gobierno estaba controlado por los militares y Japón entraba en una época oscura. Kenzaburo pasó su infancia en una aldea montañosa llamada Ose en la isla de Shikoku, que bien podría ser la pequeña y aislada aldea de su novela La presa.

En esta década, Japón comienza a invadir países en su política de crear una gran Asia, lo que luego llevaría al país a participar en la II Guerra Mundial. Ya adulto, Oé definirá esta guerra como “guerra de invasión nipona”.  Durante la guerra, junto con los escritores del régimen, otras voces comenzaron a oírse. Tanizaki publicó por entregas Las hermanas Makioka en 1943, que fue interrumpida por la censura y sólo pudo ser completada cuando terminó la guerra.

En 1944 el padre de Oé muere. En el verano del siguiente año, su madre vio un fuerte resplandor que provenía de 100 millas de distancia. En ese instante, cerca de 120.000 personas perdieron la vida en Hiroshima. El ataque nuclear de Estados Unidos provocó la rendición de Japón.

El 15 de agosto de 1945 el emperador Hirohito anuncia a su pueblo que no es un Dios. Oé tenía diez años, pero recuerda el shock que le produjo oír por la radio a un dios vivo que anunciaba que ya no era dios. Su inocencia se perdió en ese instante y sus valores dieron un vuelco. Esto parece dar la razón a quienes, desde la restauración del Imperio, querían mantener alejado al emperador, casi oculto: resulta difícil mantener la imagen de un dios vivo que habla por la radio.

Hoy en día la postura de Oé hacia la figura del emperador es bastante crítica. De hecho, rechazó la Orden del Mérito porque es un premio que concede el emperador.

La ocupación

Durante la posguerra, Kenzaburó Oé se fue a Tokio. Estudió literatura francesa, en parte porque consideraba a los norteamericanos enemigos. Era la época de la ocupación. El general Douglas McArthur tenía el control de Japón, aunque mantuvo al emperador para garantizar la estabilidad. Es una época de extraordinaria actividad literaria, también para Oé, que en 1958, Oé obtuvo el premio Akutagawa por su narración La presa.

La recuperación

Poco a poco, Japón se recupera de los estragos de la guerra. En 1960, Oé conoce a Mao a quien admira: “I was proud of his being Asian”. También se casa con Yukari.

Pero es 1963 el año crucial en la vida de Oé: nace su hijo Hikari (Luz) con una hidrocefalia que le causa graves problemas en el cerebro. Aunque les aconsejaron abandonar al bebé, él y su mujer decidieron educarlo. Ese mismo año viajó a Hiroshima para conocer los efectos de la bomba atómica y entrevistar a los supervivientes.

Como miembro de la generación perdida de la posguerra, Oé ha mantenido una clara postura política, muy crítica con cualquier atisbo de militarismo japonés, lo que le ha supuesto bastantes problemas en su país. En 1994 recibió el premio Nobel de literatura, por lo que se convirtió en un autor de alcance universal. Aunque de vez en cuando amenaza con escribir su último libro, sigue publicando con intervalos que él llama etapas de aprendizaje.

Las minorías en Japón

A pesar de que la constitución de Japón estipula que todos los individuos son iguales ante la ley y que se han eliminado todas las formas de discriminación racial, en la práctica esto no ocurre totalmente.

Parte del problema de discriminación ha sido heredado de una forma de pensar nacionalista y de la configuración de una identidad japonesa, promovida por los dirigentes, surgida en el Japón feudal, y estimulada durante el imperialismo japonés del siglo XX.  Gran parte de la discriminación se debe a la idea Doka seisaku, por la cual se imponía la cultura japonesa a los países colonizados.

Los Burakamin son la clase social más baja de Japón

En 2000, un 4,7% de la población  japonesa pertenecía a alguna minoría, es decir, seis millones de personas. La minoría más numerosa son los burakumin con una cifra cercana a los 3 millones de personas. Este grupo vive en barrios aislados, tienen pocas oportunidades de trabajo, y condiciones de vida peores que el resto de la población. La minoría burakumin es indistinguible por características raciales del resto de los japoneses. En realidad su origen es bastante curioso. Como los intocables de la India, esta minoría se define por su descendencia, por su pobreza y por el trabajo que hacen. Su origen data de la época Tokugawa (1603-1867), la época anterior a la modernización de Japón, en la que había una organización feudal, cuyo centro de poder era el Shogun. En ese periodo existía un sistema de castas por las que se discriminaba a las personas que realizaban profesiones consideradas impuras como carniceros, curtidores, verdugos, etc. En realidad, esta clase fue oficialmente abolida en 1871 en virtud de una ley de emancipación de la Restauración Meiji, pero hoy en día gran parte de los burakumin siguen viviendo en guetos.

En 1965 se tomaron medidas para mejorar las condiciones de vida de los burakumin. En realidad su situación ha mejorado pero todavía son muy dependientes de la asistencia del estado. Por ejemplo, la educación está más extendida en este grupo que en el pasado, pero el absentismo escolar es muy alto y muy pocos acceden a estudios superiores.

Los okinawenses tienen una tasa baja de mortalidad.

Otra de las minorías étnicas son los habitantes de Okinawa, la isla más grande del archipiélago Ryukyu. A diferencia de los burakumin, los okinawenses tienen una cultura y una lengua diferente llamada  uchinaguichi. Son claramente más oscuros que la mayoría de los japoneses, pero son sus influencias chinas lo que les hace más diferentes de los japoneses.

El principal problema de los habitantes de Okinawa es la presencia de los norteamericanos: hay cerca de 51.000 entre militares, familiares y personal civil. El territorio estuvo bajo su control entre 1945 y 1972 y, hoy en día, soportan el 75% del peso de la alianza militar de Japón con los EE.UU. con la presencia de bases militares. De hecho además de la más famosa base Kadena, existen cerca de treinta bases e instalaciones militares, lo que supone una ocupación de un 20% de la superficie de la isla. Esta presencia es fuente de tensiones entre la administración local de Okinawa y el gobierno japonés. Las quejas van dirigidas contra los marines ya que tienen comportamientos violentos. Se les atribuyen  5.328 delitos y faltas  entre 1972 a 2004.  La situación se agravó cuando en septiembre de 1995 tres marines violaron a una niña de 12  años.

Okinawa es un punto estratégico para Estados Unidos por, entre otras razones, la decisión de Corea del Norte de fabricar armas nucleares, las aspiraciones independentistas de Taiwán y porque en esta zona se produce el 70% del comercio mundial.

En cuanto a la inserción social de los habitantes de Okinawa, algunos se han integrado con éxito en la cultura japonesa y, de hecho, se ha producido un fenómeno de rechazo a sus orígenes. Sin embargo, en los últimos años ha habido un revival cultural con muchos okinawenses mostrando un gran orgullo por su herencia étnica.

Ainu significa "humano". Los ainu tienen su propio idioma.

Los ainu, concentrados en la isla de Hokkaido, en las Islas Kuriles y en la isla de Sajalin, son la minoría más diferenciada de Japón. Se desconoce su origen. En el pasado había teorías que sostenían que provenían de Europa, pero hoy en día reclaman su procedencia de la cultura prehistórica Jomon. Los ainu fueron desposeídos de sus tierras, sus modos tradicionales de vida fueron abandonados y sus tierras ocupadas por los japoneses. El gobierno japonés no aplica las políticas necesarias para que puedan aprender en el colegio su lengua y para preservar sus tradiciones.

Hasta los ochenta Japón podía mantener un alto nivel económico sin emigrantes. Pero se tuvo que abrir al trabajo legal e ilegal por los continuos cambios demográficos y económicos. En respuesta al incremento del trabajo ilegal, en los años noventa, el gobierno extendió el tipo de trabajo que podrían realizar los extranjeros y puso severas multas hacia los empresarios que contratasen ilegales.

La ley de registro de los extranjeros obliga a registrarse en las municipalidades donde residen. Esto permite al gobierno tener controlado el número de los  extranjeros. Bajo la ley japonesa todos los trabajadores poseen derechos y beneficios, pero muchos empresarios ignoran estos derechos. Los trabajadores ilegales son muy vulnerables, ya que si son descubiertos son deportados. De hecho cualquier alegación que haga un trabajador indocumentado contra su empresario provocará la expulsión del extranjero.

En agosto del 2001 Japón facilitó que los coreanos residentes en Japón pudieran obtener la nacionalidad. Cerca de la mitad de los extranjeros en Japón son coreanos, como resultado de la ocupación de Corea por parte de los japoneses entre 1910 a 1945. Cuando acabó la guerra, la mayoría fueron repatriados y los que se quedaron perdieron su nacionalidad japonesa. El problema de los japoneses-coreanos es que por ejemplo las escuelas coreanas no son oficiales y, por lo tanto, los estudiantes no pueden acceder a las universidades japonesas.

Japón lidera a Asia en muchos campos: prosperidad, desarrollo, tecnología, pero tiene una asignatura pendiente con la discriminación racial.

El taoísmo ni es tan místico, ni tan opuesto al confucianismo

En la conferencia “Relecturas modernas de autores clásicos: el pensamiento de Asia Oriental, hoy” los problemas de la

Al maestro Laozi se le suele representar encima de un buey.

 

traducción y los prejuicios del traductor, y en general de los especialistas, fue uno de los puntos más interesantes.

Albert Galvany echa la culpa de la imagen mística que algunos lectores tienen del Dao De Jing precisamente a los traductores.

Por ejemplo en las traducciones que se hacían de este texto en un principio, se decidió dejar escrito en chino “Dao” y además escribirlo con mayúsculas. Así, si leemos las primeras líneas del texto sería:

“El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno”.

Sin duda este texto es bastante críptico y puede provocar al lector una idea exótica del asunto.

Albert Galvany elogió la traducción de Anne Helene Suárez de la editorial Siruela. Esta misma frase se leería:

“El curso del que se puede discurrir no es el curso permanente.”

Respecto al Dao De Jing, además de los problemas de la traducción, explicó Albert Galvany que en realidad había tres versiones muy diferentes del Dao De Jing o Lao zi. La versión canónica y las procedentes de los hallazgos arqueológicos en Mawangdui y Guodian, en 1972 y 1993.

Uno de los descubrimientos más importantes es que es posible que el taoísmo no fuera en su origen una corriente tan opuesta al confucianismo, al contrario de la idea que se ha trasmitido por la tradición.

Traduciendo o traicionando a Confucio

La frase traduttore traditore parece cobrar sentido más que nunca con las traducciones del chino. Y es que si traducir del inglés, el francés o el italiano puede plantear muchos problemas, con el chino las dificultades se multiplican, aunque, al mismo tiempo, también las satisfacciones. La traducción china es una de las más complicadas porque estamos ante una lengua que casi se define, para los occidentales, por “lo que no es”. El chino escrito no es una lengua alfabética, no es una lengua ideográfica, no es una lengua fonética.

Una de las ideas erróneas más extendidas es que la escritura china representa significados intentando dibujarlos, que es ideográfica. Es verdad que en los primeros pasos de la escritura china se utilizaron pictogramas, pero este sistema es muy limitado y pronto surgió la necesidad de usar elementos fonéticos. Se habla de principio de rebus, cuando se usan caracteres con un fin fonético.

Pero tampoco podemos decir que es una lengua fonética. En palabras de David Martínez Robles: “tampoco podemos afirmar que se trata de un sistema fonético de escritura, ya que sólo parcialmente y de manera muy imperfecta podemos encontrar elementos fonéticos en los caracteres chinos” .

Otro rasgo fundamental del chino es que es un idioma sugerente, es como si, permitidme la expresión,  fuera un idioma a medio hacer tal y como lo entendemos los occidentales más acostumbrados a las lenguas románicas. Como explica David Martínez Robles: “Probablemente no hay una lengua menos definidora y poco conclusiva que la china”. En palabras de Pedro San Ginés Aguilar “las  palabras en chino admiten a menudo varias interpretaciones distintas, tan validas unas como otras. Estas posibilidades interpretativas producen una mayor dificultad añadida a la hora de traducir”.

Las traducciones en chino son complicadas. Por eso, algunas decisiones, aparentemente inocentes, que se toman cuando se traduce un texto, pueden transmitir mensajes que ni el propio traductor sospecha. Otras veces estás decisiones son totalmente conscientes y detrás  de ellas se esconde un adoctrinamiento, como ha sucedido con las interpretaciones de los textos tradicionales chinos en la época comunista. A la hora de traducir es importante que el traductor se dé cuenta de sus propios prejuicios y que nos  intente transmitir un mensaje lo más neutro posible.

La peculiaridad del lenguaje chino, como hemos, visto es bastante significativa. Por eso, cuando se lee un texto chino es muy importante saber quién lo ha traducido. La primera vez que leí a Confucio hace unos años no sabía nada sobre chino,y por lo tanto era ajena a estos problemas lingüísticos y a la variedad de  traducciones. Cuando leí por primera vez a Confucio fue en la traducción hecha por Juan B. Bergua (a su vez hecha a partir de una versión francesa).  Después,  en  octubre, cuando empecé mi primer curso, hice el experimento de leer  algunas sentencias de las Analectas en Internet, en una traducción de Charles Muller en inglés. Y la verdad es que noté una mayor libertad de lectura, que no sabía si se debía al inglés o al texto. Después he leído en otras páginas de Internet que la traducción de Charles Muller no es muy buena.

He deicidio realizar el ejercicio aquí y ahora, sobre estas páginas. He escogido de forma aleatoria una de las sentencias de Confucio que transcribo aquí en todas las versiones que dispongo.

Traducción de José B. Bergua.

Thseng-tsé dijo: cada día me examino sobre tres puntos principales. ¿No habré gestionado los negocios de otro con el mismo celo y la misma integridad que los míos propios? ¿No habré sido sincero en mis relaciones con mis amigos y mis condiscípulos? ¿No habré conservado cuidadosamente y practicado la doctrina que me ha sido transmitida por mis instructores?

En inglés por Charles Muller, encontrada en wikipedia

Tseng Tzu said: “Each day I examine myself in three ways: in doing things for others, have I been disloyal? In my interactions with friends, have I been untrustworthy? Have not practiced what I have preached?”

En un libro en inglés que compré en Pekín (Confucio Said)

Zeng ZI said: “I judge myself on these three matters every day: Whether I was aithful when giving advices to others: whether I was sincere when dealing with friends: and whether I practiced the teachings my master taught me?

En un blog firmado por Alberto del Río Núñez

Cierta vez el Maestro dijo: Cada día me examino sobre tres puntos: ¿He sido fiel al modelo del obrar humano? ¿He sido sincero en el trato con los amigos? ¿He dado ejemplo de lo que pregono?

Traducción de Joaquín Pérez de Arroyo

Zeng zi dijo: Diariamente examino tres puntos diferentes de mi mismo: veo si he sido desleal al hacer negocios para otros, veo si he sido sincero en las relaciones con mis amigos y veo si he aprendido lo que mi maestro me transmite.