El dao de la traducción 1

Caracter daoEsta es la primera entrada sobre la traducción de El arte de la guerra, incluida dentro del ensayo El arte del engaño. Al modo de una novela por entregas, entrada por entrada, iré contando al lector la apasionante aventura que ha sido traducir este clásico de la literatura junto a Daniel Tubau. Empezaré por la traducción de un término conocido por muchos lectores aficionados a la cultura china: 道dào.

 

daodejingEn la China antigua dao era una palabra usada y conocida. Confucio la utiliza en sus Analectas y también forma parte de título de quizá la obra más conocida de China junto a El arte de la guerra, el Daodejing, el libro más importante del taoísmo.

La traducción de dao ha sido un rompecabezas porque es una palabra y un  concepto complejo. Como muchas palabras de todos los idiomas, tiene connotaciones y significados metafóricos. En chino clásico, dao puede ser camino, vía, curso, gobernar, modelodecir, explicar, arte, etc.

Pues bien, la primera aparición de dao (道) la resolvimos sin mucha dificultad.

La guerra es
lo más importante
para el estado,
el terreno de la vida
y de la muerte,
el camino (道) a la supervivencia
o la desaparición.

No puede ser ignorada.

En este caso optamos por camino porque nos pareció interesante mantener el juego conceptual y el paralelismo entre:

terreno (地) de la vida y de la muerte”

camino (道) a la supervivencia o la desaparición”.

Es un sentido de camino que hace que el espacio geográfico (camino, terreno) sirva como metáfora del tiempo en el que transcurren los acontecimientos: el terreno en el que los soldados están entre la vida y la muerte, el camino que va desde la existencia hasta la desaparición o supervivencia de los estados.

El problema llegó un poco después cuando nos encontramos con el segundo dao.

CONTINUARÁ

LA CIUDAD DEL ÚLTIMO DIOS CHINO

A más de veinte mil li de distancia (10.000 kilómetros), existe una ciudad donde el aire es puro y la vida se abre camino por entre las piedras. Shaoshan es su nombre y significa “montaña bella”. Todos los chinos del mundo han oído hablar de esta ciudad porque es el lugar donde nació el último dios chino: Mao Zedong.

Shaoshan fue durante los sesenta la meca de los maoístas. Cerca de 60.000 personas visitaban diariamente la ciudad, muchos de ellos a pie como auténticos rocieros. No era para menos, visitar este lugar podía limpiar tu pasado de “negro”, es decir, de capitalista, que era opuesto a “rojo”, comunista. Ser negro por aquel entonces, los años de la revolución cultural, podía significar, si tenías suerte, pasarte diez años en una ciudad remota trabajando en el campo sin agua corriente ni luz. Otros negros fueron linchados, asesinados o inducidos al suicidio. La pureza, no de raza sino ideológica, se impuso en los peores años de la historia China reciente. Esta pureza ideológica alcanzó niveles esperpénticos, como la peregrina idea de imprimir los periódicos en letra roja. El abuelo de una amiga china fue condenado a vivir en el campo, separado de su familia, porque durante la segunda guerra mundial había trabajado como traductor cuando los norteamericanos eran aliados de los chinos, durante la invasión japonesa.

Fue durante la Revolución Cultural cuando los habitantes de Shaoshan dejaron de trabajar los campos y se dedicaron a vender escapularios comunistas en las inmediaciones de la casa natal de Mao Zedong. Más adelante, en los noventa, después de la muerte de Mao y tras la introducción de reformas de corte capitalista en China, la imagen de Mao volvió a surgir con fuerza debido al descontento de la población. Y una vez más, la ciudad natal del Dios volvió a tener una economía boyante. Hay algo de contradictorio en todo esto. Mao Zedong el hombre que más palabras ha gastado contra lo burgués y capitalista, se convierte en marca comercial e icono pop.

Yáotóuwán [摇头丸] [ÉXTASIS]

Yáotóuwán [摇头丸] es una de esas palabras chinas que adquieren su nombre con la descripción de la acción que produce el elemento que designan. Si avión es maquina-voladora (feiji) y ordenador, cerebro-eléctrico, Yaotouwan, agitar-cabeza-pastilla, sólo puede ser en chino éxtasis o MDMA. Este tipo de palabras me hacen mucha gracia y, además, son fáciles de recordar, algo que se agradece cuando estudias chino.

Pensando en el estudiante de chino común, quizá está palabra se la pueda ahorrar, aunque, ¿quién sabe?, nunca se sabe cuándo y cómo vas a utilizar una palabra. En cualquier caso no voy a aconsejar a nadie que tome drogas en China, porque la legislación es muy dura al respecto. Pero eso no significa que no se consuman drogas. En los clubes de Shanghái y Pekín los bailarines agitan la cabeza al ritmo de la música como lo podrían hacer en Nueva York, de una manera que parece revelar que no es sólo el ritmo la única causa.

Yunnan, la provincia en la que viví, pertenece a lo que se llama el Triángulo de oro, formado por Vietnam y Myanmar, donde se plantaba y se producía opio ilegal para Europa. Durante los ochenta, aumentó mucho el consumo de heroína entre los chinos, al mismo tiempo que aumentaba el contagio del Sida debido al uso de agujas contaminadas.

El gobierno chino ha perseguido el tráfico de drogas y al parecer ha logrado frenarlo, utilizando misma estrategia que en otros asuntos internacionales, como por ejemplo en su relación con Taiwán: ha llegado a acuerdos comerciales. La inversión china a cambio del control del tráfico de drogas en el norte de Myanmar.

Es una pena que no se planteen otras formas de solucionar el conflicto, como la legalización universal de todas las drogas, que es quizá la solución mundial contra el narcotráfico,  la sobredosis y la droga adulterada.

Xuéxí zhongwén [ESTUDIAR CHINO]

Hace unos días, un buen amigo me contó que su hija de nueve años estaba estudiando chino. Él, que es de la generación del francés, estaba sorprendido de cómo ha evolucionado la educación en España. En este sentido, quizá no sea exagerado recordar a Darwin, al menos a la interpretación popular del darwinismo: el chino resurge como la especie superior al compás de los buenos augurios económicos de China, mientras que el francés va perdiendo seguidores en la maltrecha Europa. Los pronósticos económicos, sean ciertos o no, terminan convirtiéndose a menudo en profecías autocumplidas. La economía mundial tal vez sea un puro efecto mágico, mezcla de una pizca de realidad con una pizca de ilusión; una vez creada la sugestión, el espectador hace el resto y termina el truco en su cabeza sin ser consciente del proceso. Arthur C. Clarke dijo aquello de que cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia, y quizá ahora mismo se podría quizá decir lo mismo de la economía. Por otra parte, este efecto mágico se apoya en el miedo y en la esperanza: si se descubriera una materia prima primordial en Transnistria, tal vez los niños españoles pasarían los veranos en Rîbniţa aprendiendo moldavo (o ruso, porque este estado no reconocido todavía no sabe si es moldavo o ruso, o ninguna de las dos cosas).

Sea como sea, los niños españoles están estudiando chino. Y creo que no es mala idea. Tengo la teoría de que estudiar chino forja el carácter, no porque sea un idioma imposible de aprender, sino porque es un idioma posible, pero que necesita un ingrediente: perseverancia. Ese es el secreto del chino. Y quizá también es en parte el secreto de los chinos. En realidad, quizá sea el secreto de cualquier materia que queramos dominar: a Truman Capote no le importaba confesar que pasaba ocho horas diarias escribiendo porque quería dominar el arte de escribir.

Sin embargo, hay que decir que estudiar chino es para siempre. Eso sí, en el momento que el idioma y la cultura china te seducen, la pasión se unirá al esfuerzo inicial  y, a partir de entonces, serás invencible (al menos en el aprendizaje del chino).

剩女 [QUEDARSE PARA VESTIR SANTOS]

No sé cómo comenzar este artículo. Escribo una  línea y la borro inmediatamente después. Así llevo un rato  largo. Estas dos líneas han sobrevivido a la tecla SUPR… Voy tomando el  rumbo. Ánimo.

¿Por qué me siento tan pérdida?  Pues porque en este blog explico palabras chinas, su etimología y uso; escribo, por lo tanto, sobre la lengua y sus significados y en está ocasión la palabra que he elegido me altera.

Shengnu, la palabra de esta semana, oficialmente tiene cinco años de vida. El Ministerio de educación chino anunció su nacimiento, junto con otras 171 nuevas palabras, para designar a las mujeres de más de treinta años, modernas, urbanas, con un alto nivel de educación e ingresos altos, que piensan que el matrimonio no es el destino ideal de su vida.

Esta última idea es  una provocación en China, donde las mujeres se tienen que casar y tener hijos, preferiblemente varones. Por ese motivo, las mujeres cuando comienzan a pasar de los veinticinco años empiezan a acumular estrés. Los padres las presionan para que se casen, conciertan citas con hijos de otros padres e incluso se producen matrimonios concertados. Es de muy mala educación preguntar a una mujer china si tiene novio, hijos o está casada, ya que, si no es así, le recuerdas que su tiempo se está acabando.

China sería el paraíso de Gallardón, ¡toma paradoja!,  allí  “las mujeres auténticas” no sólo tienen que tener hijos sino también marido, o si no tienen que resignarse a convertirse en Shengnu. Fijémonos en la etimología de esta palabra porque es aquí donde se esconde mi irritación.

Shengnu se compone de dos palabras剩 [shèng], que significa “sobras” y  女 [nǚ], que es “mujer”; una mujer Shengu en China es una mujer inteligente, es una mujer moderna, pero es una mujer que se ha quedado sola. Es una mujer que sobra o que sólo puede ofrecer sobras, incompleta.

Aunque resulta bastante molesto encontrar este tipo de palabras, no hay que ser pesimistas: China está cambiando y pronto las mujeres y los hombres chinos trasformaran el lenguaje y lo que hoy se vive como una ofensa, dentro de unos años quizá se diga con orgullo: “Soy una shengnu, y a mucha honra”.

Tóngxìngliàn [Homosexual]


En chino el término tóngxìngliàn 同性恋 significa homosexual, la traducción literal es “amor del mismo sexo”, que no se diferencia mucho de nuestro término, homosexual; en broma, los  homosexuales chinos se llaman a sí mismos “camaradas” 同志(tóngzhì). Otra forma de referirse a los gays es玻璃 (bōli), que en español significa “cristal”, aunque en este caso es como decir “maricón”. No sé exactamente el origen de la palabra: unos dicen que es por la forma de la copa de cristal que recuerda a una mujer; otros creen que es por la supuesta fragilidad de los gays y quizá la teoría más plausible es aquella que dice que boli se origina del acrónimo inglés BL (Boys Love). En Taiwán, el país chino no comunista, los chinos gays se han reapropiado del término y se ha convertido en una palabra de uso corriente.

Para hablar de las lesbianas en concreto se usa el préstamo del inglés lesbian 蕾丝边 lěisībiān y el término拉拉Lā lā. Este último se usa mucho en Internet y tampoco se sabe con precisión su origen, pero quizá tenga que ver con que el carácter 拉, que es el verbo que utilizan para tocar instrumentos de arco.

Los países comunistas, aunque pueda parecer una paradoja, han sido contrarios a la homosexualidad. Durante los años de la revolución cultural se consideraba una perversión capitalista. Hoy no está prohibido ser gay en China y el gobierno se ha inclinado por una política de tolerancia, aunque silenciosa. Esta actitud no erradica la discriminación y sobre todo no permite pensar en otras alternativas que no sean las del pensamiento tradicional chino, cuyo pilar fundamental es la familia. Durante mi viaje a China, fuera de las grandes ciudades, todas las personas que conocí o eran homófobas o, aunque lo toleraban, no lo comprendían.

En Dali, un pueblo chino de la provincia de Yunnan, conocí casualmente a una pareja de homosexuales en el hotel donde vivía. Entraron un poco bebidos y uno de ellos pidió una habitación para esa noche; inmediatamente después, uno de ellos me miró, e hizo una broma nerviosa sobre que su compañero era su esposa.  Les contesté que mi hermano también tenía una esposa, pero que la suya era notablemente más guapa. Nos echamos a reír. Estuvimos charlando durante horas y todavía recuerdo la cara de pasmo cuando se enteraron que en España se podrían casar.

Pocas veces me siento orgullosa de ser española, no porque tenga nada contra España, ni mis compatriotas, sino porque no me identifico con lo que Beatriz Preciado llama las “bioficciones políticas”, es decir, las construcciones que otorgan identidades absolutas. En cualquier caso, como  decía Pericles, o tal vez lo dijera su mujer Aspasia, que al parecer era la que le escribía los discursos, más que estar orgullosos del lugar donde hemos nacido, hemos de estar orgullosos de las leyes que nos hemos dado a nosotros mismos.