El dao de la traducción 1

Caracter daoEsta es la primera entrada sobre la traducción de El arte de la guerra, incluida dentro del ensayo El arte del engaño. Al modo de una novela por entregas, entrada por entrada, iré contando al lector la apasionante aventura que ha sido traducir este clásico de la literatura junto a Daniel Tubau. Empezaré por la traducción de un término conocido por muchos lectores aficionados a la cultura china: 道dào.

 

daodejingEn la China antigua dao era una palabra usada y conocida. Confucio la utiliza en sus Analectas y también forma parte de título de quizá la obra más conocida de China junto a El arte de la guerra, el Daodejing, el libro más importante del taoísmo.

La traducción de dao ha sido un rompecabezas porque es una palabra y un  concepto complejo. Como muchas palabras de todos los idiomas, tiene connotaciones y significados metafóricos. En chino clásico, dao puede ser camino, vía, curso, gobernar, modelodecir, explicar, arte, etc.

Pues bien, la primera aparición de dao (道) la resolvimos sin mucha dificultad.

La guerra es
lo más importante
para el estado,
el terreno de la vida
y de la muerte,
el camino (道) a la supervivencia
o la desaparición.

No puede ser ignorada.

En este caso optamos por camino porque nos pareció interesante mantener el juego conceptual y el paralelismo entre:

terreno (地) de la vida y de la muerte”

camino (道) a la supervivencia o la desaparición”.

Es un sentido de camino que hace que el espacio geográfico (camino, terreno) sirva como metáfora del tiempo en el que transcurren los acontecimientos: el terreno en el que los soldados están entre la vida y la muerte, el camino que va desde la existencia hasta la desaparición o supervivencia de los estados.

El problema llegó un poco después cuando nos encontramos con el segundo dao.

CONTINUARÁ

剩女 [QUEDARSE PARA VESTIR SANTOS]

No sé cómo comenzar este artículo. Escribo una  línea y la borro inmediatamente después. Así llevo un rato  largo. Estas dos líneas han sobrevivido a la tecla SUPR… Voy tomando el  rumbo. Ánimo.

¿Por qué me siento tan pérdida?  Pues porque en este blog explico palabras chinas, su etimología y uso; escribo, por lo tanto, sobre la lengua y sus significados y en está ocasión la palabra que he elegido me altera.

Shengnu, la palabra de esta semana, oficialmente tiene cinco años de vida. El Ministerio de educación chino anunció su nacimiento, junto con otras 171 nuevas palabras, para designar a las mujeres de más de treinta años, modernas, urbanas, con un alto nivel de educación e ingresos altos, que piensan que el matrimonio no es el destino ideal de su vida.

Esta última idea es  una provocación en China, donde las mujeres se tienen que casar y tener hijos, preferiblemente varones. Por ese motivo, las mujeres cuando comienzan a pasar de los veinticinco años empiezan a acumular estrés. Los padres las presionan para que se casen, conciertan citas con hijos de otros padres e incluso se producen matrimonios concertados. Es de muy mala educación preguntar a una mujer china si tiene novio, hijos o está casada, ya que, si no es así, le recuerdas que su tiempo se está acabando.

China sería el paraíso de Gallardón, ¡toma paradoja!,  allí  “las mujeres auténticas” no sólo tienen que tener hijos sino también marido, o si no tienen que resignarse a convertirse en Shengnu. Fijémonos en la etimología de esta palabra porque es aquí donde se esconde mi irritación.

Shengnu se compone de dos palabras剩 [shèng], que significa “sobras” y  女 [nǚ], que es “mujer”; una mujer Shengu en China es una mujer inteligente, es una mujer moderna, pero es una mujer que se ha quedado sola. Es una mujer que sobra o que sólo puede ofrecer sobras, incompleta.

Aunque resulta bastante molesto encontrar este tipo de palabras, no hay que ser pesimistas: China está cambiando y pronto las mujeres y los hombres chinos trasformaran el lenguaje y lo que hoy se vive como una ofensa, dentro de unos años quizá se diga con orgullo: “Soy una shengnu, y a mucha honra”.

Un buen consejo irrita al oído (Proverbio chino) O lo que es lo mismo “Acéptalo ya, comienza a estudiar chino”

Hasta hace muy poco, cualquier padre podía ayudar a sus hijos a resolver un problema sencillo de matemáticas, una duda en lengua e incluso, los más avanzados, conocían todas las capitales del mundo. Pero ¿qué pasa ahora cuando el niñito de marras con una mano te tira insistentemente del pantalón (dato para  hacernos una idea aproximada de la edad del cuellicorto) y con la otra te enseña un cuaderno lleno de signos ininteligibles?

Sí, madres y padres, el futuro ya está aquí y se llama chino.

El problema, y no quiero asustaros, es más  complejo de lo que parece y tiene consecuencias dramáticas.

Padres y madres del mundo si no queréis enfrentaros a la desagradable experiencia de perder la autoridad paterna no ya en la adolescencia, sino cuando el nene todavía se hace pis en la cama, os recomiendo que cuando el niño os tire del pantalón, os giréis con lentitud, aspiréis hondo y con seguridad y dignidad contestéis:

Děng yīxià ó. Xiǎo bǎobèi, wǒ xiànzài hěn máng

(Cariño, espera un minuto, estoy ocupado ahora.)

o mejor aún

Wǒ zěnme bāngzhù nǐ?

(¿En qué puedo ayudarte?).

Y es que, en estos tiempos que corren, si no podemos conservar nuestro trabajo, ni comprarnos un coche nuevo y ni si quiera podemos llevar al niño al cine, por lo menos no perdamos el amor propio, el pundonor, la dignidad. Acaso no produce una satisfacción inmensa oír de nuestros mocosos: Mi padre es el mejor, sabe chino.

Y al margen de nuestra vanidad y el orgullo de nuestros hijos, ¿qué futuro les vamos a dar? Y, por lo tanto, ¿Qué futuro nos vamos a dar?

Está científicamente demostrado por la prestigiosa Universidad de Wisconsin que la falta de autoridad de los padres favorece la rebeldía de los niños, lo que produce, sin duda, adolescentes descarriados que compran drogas a la puerta del instituto. Lo que están estudiando ahora mismo en la no menos prestigiosa Universidad de Massachusetts, es qué ocurrirá si la autoridad paterna  se pierde a una edad mucho más temprana. Nadie conoce las consecuencias.  Yo estoy aterrada.

Así que, padres y madres,  comenzad a estudiar chino ya, si no  lo hacéis por vuestros hijos, ¿Por quién lo harías? Y si tampoco lo hacéis por ellos. Pensad: ¿Quién va a pagar las pensiones?

Tóngxìngliàn [Homosexual]


En chino el término tóngxìngliàn 同性恋 significa homosexual, la traducción literal es “amor del mismo sexo”, que no se diferencia mucho de nuestro término, homosexual; en broma, los  homosexuales chinos se llaman a sí mismos “camaradas” 同志(tóngzhì). Otra forma de referirse a los gays es玻璃 (bōli), que en español significa “cristal”, aunque en este caso es como decir “maricón”. No sé exactamente el origen de la palabra: unos dicen que es por la forma de la copa de cristal que recuerda a una mujer; otros creen que es por la supuesta fragilidad de los gays y quizá la teoría más plausible es aquella que dice que boli se origina del acrónimo inglés BL (Boys Love). En Taiwán, el país chino no comunista, los chinos gays se han reapropiado del término y se ha convertido en una palabra de uso corriente.

Para hablar de las lesbianas en concreto se usa el préstamo del inglés lesbian 蕾丝边 lěisībiān y el término拉拉Lā lā. Este último se usa mucho en Internet y tampoco se sabe con precisión su origen, pero quizá tenga que ver con que el carácter 拉, que es el verbo que utilizan para tocar instrumentos de arco.

Los países comunistas, aunque pueda parecer una paradoja, han sido contrarios a la homosexualidad. Durante los años de la revolución cultural se consideraba una perversión capitalista. Hoy no está prohibido ser gay en China y el gobierno se ha inclinado por una política de tolerancia, aunque silenciosa. Esta actitud no erradica la discriminación y sobre todo no permite pensar en otras alternativas que no sean las del pensamiento tradicional chino, cuyo pilar fundamental es la familia. Durante mi viaje a China, fuera de las grandes ciudades, todas las personas que conocí o eran homófobas o, aunque lo toleraban, no lo comprendían.

En Dali, un pueblo chino de la provincia de Yunnan, conocí casualmente a una pareja de homosexuales en el hotel donde vivía. Entraron un poco bebidos y uno de ellos pidió una habitación para esa noche; inmediatamente después, uno de ellos me miró, e hizo una broma nerviosa sobre que su compañero era su esposa.  Les contesté que mi hermano también tenía una esposa, pero que la suya era notablemente más guapa. Nos echamos a reír. Estuvimos charlando durante horas y todavía recuerdo la cara de pasmo cuando se enteraron que en España se podrían casar.

Pocas veces me siento orgullosa de ser española, no porque tenga nada contra España, ni mis compatriotas, sino porque no me identifico con lo que Beatriz Preciado llama las “bioficciones políticas”, es decir, las construcciones que otorgan identidades absolutas. En cualquier caso, como  decía Pericles, o tal vez lo dijera su mujer Aspasia, que al parecer era la que le escribía los discursos, más que estar orgullosos del lugar donde hemos nacido, hemos de estar orgullosos de las leyes que nos hemos dado a nosotros mismos.

Máodùn (Contradicción)




Durante mi viaje a China conocí a una mujer excepcional: Ivo. Una andaluza de padres belgas, cuyos antepasados remotos, me atrevo a suponer, son como mínimo de las tribus vikingas del norte de Europa. Por su boca lo mismo salen sapos y culebras como chistes geniales y anécdotas hilarantes, todo ello expresado en un andaluz barriobajero intencionado. Ella fue la que me dijo: “Cuando entiendas la lógica china, entenderás mejor el idioma”.
Yo, como soy una persona muy influenciable, me guardé estas palabras como si fueran un mantra y llevo tiempo intentando desentrañar el misterio: ¿qué forma de pensar hay detrás de esos ojos rasgados?
A continuación os detallo el estado de mis investigaciones, siempre, fijándonos en la lengua china.
En chino hay muchas palabras compuestas:“avión” es “maquina de volar” (fēijī), al igual que “carro de fuego” (huǒchē) es tren. Este mecanismo también se emplea en palabras indeterminadas como “cosa”, que en chino se dice dōngxi que significa “este-oeste”, que podemos interpretar como “lo que hay entre el este y el oeste”. Lo curioso de este asunto es que la sabiduría popular occidental ha intuido muy bien este mecanismo: es bastante viejo el chiste que dice que portero en japonés es “notocobola”.
Hasta aquí, si lo comparamos con el español, no hay muchas diferencias, nosotros tenemos palabras compuestas parecidas, algunas más metafóricas, como tragaldabas, y otras menos, como telaraña.
Siguiendo con este mecanismo, existe un caso curioso, el de la palabra contradicción: máodùn (矛盾) significa literalmente lanza-escudo.
Hanfei, un filósofo chino de la época del primer emperador, cuenta la historia de esta palabra. Un hombre vendía espadas y escudos en el reino de Chu. Con la intención de vender sus escudos proclamaba:
“Mis escudos son tan sólidos que nada los puede traspasar”. De sus lanzas decía: “Son tan buenas que no hay nada que no traspasen”. Entonces alguien preguntó: “¿Con tus lanzas se traspasan tus escudos?” El comerciante se quedó pasmado ante esta contradicción. Y de esta anécdota viene la palabra contradicción.
Me pareció una manera curiosa de formar una palabra y estaba ya a punto de darle la razón a Ivo y admitir que los chinos tenían una lógica extraña, pero entonces me di cuenta de que el problema de las lanzas que lo atraviesan todo y los escudos que no son atravesados tiene su equivalente en un célebre dilema occidental: “¿Qué sucedería si un obus irresistible chocase contra una fortaleza inexpugnable?”. Como en el caso de las lanzas y los escudos, no hay respuesta, o al menos creía yo hasta que mi amigo  Daniel Tubau me dijo que sabía qué pasaría si el obús irresistible chocase contra la fortaleza inexpugnable: “Sucedería algo inenarrable”.

“Belleza humilde” en China

diccionario chino-personal-español)

甜美 tiánměi es una palabra china compuesta por dos caracteres: el primero de ellos 甜tián significa dulce y el segundo 美měi se traduce como bella o belleza. Esta palabra sólo se emplea referida a las mujeres y además de expresar dulzura y belleza, también significa que esa persona es cercana, amable y que se puede hablar fácilmente con ella.

Esta expresión me recuerda a la clasificación que mi amigo Alfonso tiene de los tipos de belleza femeninos: una mujer 甜美 tiánměi sería una belleza humilde.

Más famosa que Deng Xiaoping

Dèng Lìjūn邓丽君

Al final del segundo volumen de Una vida en China Li Kunwu dibuja a la cantante Dèng Lìjūn邓丽君 (en la ilustración de la portada) conocida también como Teresa Teng, su nombre occidental.

No se puede pensar en los ochenta en China sin tener como sintonía de fondo alguna de las melosas canciones de Teng. Fue un auténtico fenómeno de masas venido de Taiwán, la provincia rebelde. Los campesinos chinos tarareaban sus canciones y admiraban sus vestidos de colores brillantes: solía vestir de rosa, púrpura y blanco.

Como dato curioso el apellido de Deng Lijun coincidía con el de Deng Xiaoping, presidente que inició las reformas económicas en China,  por eso se la conocía de broma como Pequeña Deng (Xiao Deng). Dicen que en algunas zonas era incluso más conocida que el mismísimo presidente.

La luna representa mi corazón (月亮代表我的心,Yuèliàng dàibiǎo wǒ de xīn) es el título de una de sus canciones más famosas. Si pincháis en el título de la canción podéis ver una de sus actuaciones en la televisión donde luce uno de sus vestidos característicos.