El desapego en el budismo chino

慧灯俺 Huì dēng ān Pequeño templo de la juiciosa luz

 

 

Sobre las contradicciones del budismo


慧灯俺 Huì dēng ān Pequeño templo de la juiciosa luz

Ayer llegué de una excursión fascinante a la montaña sagrada de Jinzhushan, que es uno de los templos budistas más importantes del sureste de China y está situado en una montaña con forma de pie de pollo, de ahí el nombre en chino Jin (pollo) zhu (pie) shan (montaña). Este viaje me va a dar para muchas entradas porque la experiencia ha sido intensa.

Empiezo: ¿Qué hacíamos en Jinzhushan?

Mi amigo Yang Wen, que es budista, quería visitar por segunda vez este templo con la intención de pedirle a Buda una serie de  cosas relacionadas con el amor, el trabajo, el dinero y un largo etcétera. Por el camino se sumó una chica de Kunming, Li Wen, que buscaba paz espiritual y otras cosas que no vienen al caso. Por mi parte iba sobre todo a acompañar a Yang Wen y a disfrutar  de la extraordinaria naturaleza: por fin he estado en una montaña china que solo conocía por cuadros y dibujos. El templo está situado casi por encima de las nubes a más de 3000 metros de altura.

Cuando estábamos a punto de llegar a la primera etapa del viaje, la base de la montaña, tuvimos una conversación muy interesante en el autobús.  Les comenté que, aunque sabía poco sobre el budismo, me gustaban mucho las Cuatro nobles verdades, que fue lo que dijo Siddhārtha Gautama, es decir Buda,  después de alcanzar la iluminación.

En especial, les comenté,  me gusta la idea de que el deseo es el origen del sufrimiento y que por  lo tanto es mejor no desear. Erich From utiliza esta idea (y otras) como base de sus libros Ser y tener y El arte de amar. A mis amigos también les gustaba esta idea del desapego.

Media hora después, el chofer paró el autobús para que tuviéramos la oportunidad de comprar las ofrendas para el templo. Compramos tres tipos de ofrendas:

– Unos papelitos amarillos y blancos,  que sirven para venerar a los antepasados.

– Unos inciensos que pueden significar varias cosas dependiendo del color: encontrar el amor, tener una larga vida, etc.

– Compramos otra ofrenda relacionada con el dinero.  Un ornamento colgante  hecho con piezas de papel duro en forma de moneda antigua china. Estas piezas que son de dos colores, oro y planteado, se entrelazan con un cordón formando una especie de festón. Lástima que no tengo fotografía.

Subí al autobús perpleja: ¿No acabamos de estar de acuerdo todos  en que no hay que desear?

Mi confusión aumentó a lo largo del viaje. Cuando llegamos al templo, dimos tres vueltas a un edificio pequeño pintado de color de oro mientras pedíamos por nuestros sueños; en ese mismo edificio un monje hacía sonar una caja para favorecer la obtención de dinero. Más tarde dimos tres vueltas al templo pensando en nuestros deseos y al final mi amigo Yang Wen hizo escribir sus deseos a un escribano y luego los quemó en la pira. En aquella sala había una lista de deseos chinos, entre los cuales, figuraban deseos de los más triviales: una casa, un coche…

No pude evitar hacer notar la contradicción, en la que estábamos de acuerdo,  aunque sin duda algo se debió perder en la traducción.