¿Cómo ven los chinos a los coreanos y japoneses?

Es lógico que los españoles o los europeos en general no sepamos muy bien cómo distinguir a un chino, de un japonés o coreano. Las facciones son realmente parecidas.

Tengo la suerte de estar en Yunnan, que es una provincia donde viven más de veinte minorías chinas, por lo tanto, he podido comprobar con mis propios ojos la diferente fisonomía de los chinos. Con todo, muchas veces, ni siquiera los propios chinos pueden distinguir quién es coreano o japonés.

La forma de distinguir a unos y a otros, y cuidado que nos introducimos en el terreno de los esteriotipos, es por la actitud y la expresión. Para muchos chinos, los japoneses tienen un rictus rígido, una cara estresada y poco relajada. A los coreanos les distinguen por las maneras, ya que son excesivamente corteses y extremadamente obedientes. Por ejemplo, cuando beben agua delante de alguien, apartan la cara y beben de lado como signo de respeto.

Respecto a la obediencia de los coreanos, me acuerdo de lo que cuenta Malcolm Gladwell en uno de los últimos capítulos de Fuera de serie. Hace algunos años, la compañía área nacional de Corea del Sur tenía unos índices altísimos de accidentes aéreos. Llamaron a unos expertos norteamericanos para que investigaran y descubrieron que lo que ocurría en los aviones consistía en  un problema lingüístico. Por lo visto el idioma coreano refleja las relaciones de respeto entre las personas de una forma tan exagerada que el lenguaje limita una actuación de urgencia en las cabinas de los aviones. Se solucionó utilizando el inglés. Esto me hace pensar en qué medida el lenguaje condiciona  nuestra vida e incluso nos hace pensar de una forma diferente.